domingo, 26 de febrero de 2012

FUTBOL PERUANO: ¿SOCIEDADES ANONIMAS OBLIGATORIAS? (II)

El futbol peruano presenta una realidad que está representada en una sola palabra: Informalidad. Esa informalidad que engloba fracasos deportivos, malos directivos, presuntos enriquecimientos de quienes dirigen el futbol y también quienes toman el futbol como una forma de catapulta hacia la política. ¿Y a que se deber todo esto? A un mal tratamiento que otorga la legislación peruana a los clubes deportivos profesionales
Es conocido mundialmente que el fútbol es un deporte que genera dinero en cantidades industriales. Vender un jugador, podría significar pagar a toda una plantilla de jugadores por todo el año. Un partido de Copa Libertadores puede llegar a recaudar más de 150 mil soles. Nike, que solo se encarga de vestir a un equipo, puede otorgar un millón de dólares a un club. ¿Por qué hacemos referencia a esto? Porque los clubes de futbol ya dejaron de ser las tradicionales asociaciones. Ya no son un grupo de personas que se juntan para invertir en un club, y es falso “que no tienen un fin lucrativo”. La realidad muestra que los clubes realizan una actividad comercial en el cual ofertan un espectáculo, tienen merchandising y forjan nuevos talentos con el fin de exportarlos al exterior, en algunos casos sin pisar la primera profesional.
De esta manera mencionamos que el club de futbol, al realizar una actividad comercial debe manejarse de una manera mucho más formal, esto es, manejarse empresarialmente. La forma adecuada para ello es, adecuarse a un modelo societario establecido en la ley general de sociedades. Específicamente tendrían que elegir a la Sociedad Anónima Abierta, el cual es una sociedad de grandes capitales, donde la persona que está interesada puede invertir en la sociedad. Lo importante es que, podrá saber cómo está invertido su dinero. Por la estructura que tienen las sociedades anónimas abiertas, cada club debería tener un gerente especialista en temas deportivos que podrá mejorar la calidad de cada equipo y por ende se podría mejorar el espectáculo futbolístico peruano.
Internacionalmente tenemos ejemplos para que grafiquen la eficiencia de las sociedades anónimas. Sin ir muy lejos, Chile, aplica lo que son las sociedades anónimas en sus clubes. A comienzos de la década del 2000, el club popular CocoColo, que fue campeón de la Copa Libertadores del año 1991, estuvo sumido en una total crisis a pesar de que cuanta con numeroso hinchas en todo el país mapochino, pero supo levantarse adecuadamente utilizando una forma empresarial.
Desde año 2002 el club colocolino es dirigido por un grupo de empresarios denominados “Blanco y Negro”, los resultado fueron hasta el momento exitosos. Luis Puiggros comenta al respecto: “Blanco y Negro dispuso que su capital social sea de 33 millones de dólares y recibió ofertas por 93 millones de dólares, y no aceptó los 60 restantes. Hoy día sus acciones cotizan en la bolsa (uno de sus mayores accionistas es el electo presidente de Chile Sebastián Piñera) y ha inscrito el producto ColoColo que sirve hasta pagar la patente de los carros, pasando por toda clase de merchandising”
El año 2006, ColoColo, alcanzó el subcampeonato de la copa Sudamericana. Consiguieron cuatro campeonatos seguidos entre los años 2006 y 2007. De sus filas, salieron al exterior jugadores como Matías Fernández, Humberto Suazo, Gonzalo Fierro, Alexis Sánchez, Arturo Vidal, entre otros, lo cual dan evidencian que, un club manejado empresarialmente, no solo generan formalidad sino éxitos deportivos y económicos.
Y el otro ejemplo es la Universidad de Chile que hace pocos días se alzó con la Copa Sudamericana y también es dirigido por la Sociedad Anónima “Azul Azul”.
De esta manera resulta necesario que debamos proponer:
¿Se podrá terminar con la informalidad y mejorar nuestra realidad deportiva nacional al obligar a los clubes profesionales de futbol profesional convirtiéndolos en sociedades anónimas abiertas?
La ley 29405, “Ley Que Promueve La Transformación Y Participación De Los Clubes Deportivos De Fútbol Profesional En Sociedades Anónimas Abiertas” deja a discrecionalidad de cada club convertirse en sociedad anónima, lo cual no debería serlo, pues, por todas la actividades que realiza y para un buscar un eficiencia optima debería ser obligatoria la conversión de una asociación deportiva en Sociedad Anónima Abierta.
La justificación de esta propuesta está destinada a cumplir un determinado fin el cual es modificar la norma correspondiente para que los clubes deban convertirse en sociedades anónimas abiertas, por realizar actividades netamente comerciales. Así contribuiremos, primero, a tratar al futbol como una actividad seria que mueve capitales y ayudar a un deporte que está totalmente desorganizado. Los múltiples fracasos nos ponen en la capacidad de poder proponer una idea que pueda sacar al fútbol de una concepción que se quedó en los años, el cual se le consideraba a un club como una asociación.
Lo invertido en un club puede volver a sus inversores incluso en cantidades mayores, si tiene hinchada y los logros acompañan al equipo. El club hace tiempo dejó de estar encasillado como “no lucrativo”, por ello el tratamiento de los clubes profesionales debe darse de acuerdo a la realidad que nos presenta. El derecho, como aquel instrumento que sirve para legislar sobre hechos repetitivos en la sociedad, ve que es imprescindible y necesario que el club de futbol adopte un modelo societario.
De esta manera resulta necesario proponer una obligatoriedad para convertir a las asociaciones deportivas en sociedades anónimas abiertas.

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